Lectura traif: Lamentaciones de un Prepucio


¡Sí! de un Prepucio; el libro que estoy Leyendo y que en líneas generales me ha encantado, lo descubrí en uno de mis blogs favoritos, que yo lo había recomendado a mis amigos del “mundo real”, pero que por múltiples ocupaciones no había podido empezar y había pasado a la pila cada vez más grande de libros por leer. Ahora se los recomiendo a ustedes…

El origen de este tema: Las conversaciones en la mesa del campamento:

En una conversación a la hora del desayuno, en un día en el cual el menú era lo más parecido a un castigo divino, mientras debatíamos sobre la última locura evangélica (en aquel entonces era decir que Brasil había ganado la Copa Confederaciones del 2009 porque la mayoría de los jugadores titulares eran cristianos no católicos); al pedir el café  instantáneo noté una pequeña K enmarcada en la parte inferior derecha del envase:

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Kosher decía como nota al pie. Conociendo su significado (gracias a Religuluos) advertí hasta donde llegaba la influencia de la religión, en este caso la Judía, que en su versión más ortodoxa lleva el fanatismo y la autosegregacion a límites que el cristianismo nunca alcanzará –o eso me gusta pensar-

Entonces recordé otra conversación blasfema: ¿Los diez mandamientos? Sí, seguro: Amar a Dios por sobre todas las cosas, Honrar Padre y Madre… – Un momento me interrumpió mi interlocutor, no se vale si no están en orden…

Jajajaja

La risa se desbordó como el Nilo lo hacía sobre las llanuras de Egipto; la lista ordenada la terminó mi amigo y cambiamos de tema.

Pero que les parecen 613 mandamientos. Sí, lo leyó bien seiscientos  trece mandamientos. Y sin contar las oraciones para bendecir los alimentos Kosher y no equivocarse; ya que cada tipo tenía una bendición (seis para ser exacto: hamotzei, la bendición para el pan; mezonos, la bendición para el trigo; hagofen, la bendición para el vino o el mosto; ha-eitz, la bendición para las cosas que crecen en los árboles; ho-adamah, la bendición para las cosas que crecen en la tierra; y shebakol la bendición para todo lo demás.)

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Lamentaciones de un prepucio narra la vida del autor mientras conoce el mundo más allá del Judaísmo ortodoxo de su círculo familiar, y los enfrentamientos con el dios de sus antepasados. Basta leer unas líneas para reír o para mentarlo en Arameo:

Devuelvo la mirada al ordenador. ¿Dónde estaba? ¿No iba a…? ¿Qué era lo que…? Pensaba que lo tenía. ¿Era algo sobre Dios? No, no creo que fuera eso. ¿Quién quiere leer algo sobre Dios? ¿La rubia me está sonriendo? Dios Todopoderoso, esa morena es la bomba. ¿Dónde… por dónde iba?

Ese es el Dios con el que me enfrento.

En ese momento me di cuenta que por más tediosa y a veces disparatada que nos resultaba la catequesis, quienes habíamos sido educados en una escuela de hermanos cristianos no teníamos idea del dios que habíamos heredado de los Judíos:

No puedo evitar darme cuenta de que cada vez que empiezo a avanzar en mis relatos sobre Dios, aumentan los ataques en Israel, y me siento culpable y me interrumpo. ¿Estoy causando yo esos ataques? ¿Es Dios que me está enseñando qué pasará si Le cabreo, si decide, una vez más, dejar que nuestros enemigos nos destruyan? Mis rabinos me enseñaron que no estaba bien decir que Dios provocó el Holocausto; que Él, en 1938, simplemente había mirado hacia otro lado.

 

Auslander Shalom, Lamentaciones de un prepucio pag. 18

LECCION APRENDIDA NO TE METAS CON EL SEÑOR, Auslander Shalom retrata al todopoderoso como lo más parecido a Vito Corleone

Cuando Dios creó al hombre, colocó en su interior dos inclinaciones, una al bien y otra al mal. Se dice muy poco de la inclinación al bien, pero la inclinación al mal es más conocida: es la serpiente de Jardín del Edén, la desnudez de Lot delante de sus hijas, el visitante que anima a Sara a reír, el hombre que está al fondo de una multitud de israelitas aterrados y grita: «Construyamos un becerro de oro». La inclinación al mal es la que hace películas de Hollywood y música rock, la televisión del viernes por la noche y las galletas Oreo, la que hace que brille el sol en la calle cuando deberías estar en casa aprendiéndote la Torá, la que hace que las hojas tengan hermosos colores y te atraigan para que salgas de la sinagoga el Día de la Expiación. Es una instigadora, una embaucadora, una busca pleitos que tiene miles de años, y ahora, ésa era mi preocupación. La inclinación al mal, como una gran ballena blanca en las aguas turbias y hediondas de mi alma, olía a sangre.

 

Y para terminar, algo con el que a más de uno nos esbozará una sonrisa y hará tararear alguna melodía:

BLACK SABBATH, decían sus camisetas.

—Qué gracioso, le dije a Dios.

Los símbolos de Kosher los obtuve de acá

Este libro lo conocí gracias a Divino Placebo (Ver enlace en la barra de recomendados). En fin, en estos tiempos que la avalancha de literatura basura (50 sombras, Crepúsculo y demás) nos quiere aplastar, que mejor que tomarse la tarde y disfrutar de las LAMENTACIONES DE UN PREPUCIO..

Enjoy it my friend.

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2 responses to “Lectura traif: Lamentaciones de un Prepucio”

  1. Dinorider d'Andoandor says :

    jajaja suena muy interesante ese libro, ya me dio curiosidad leerlo

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