Ahab, su tripulación y una moneda por una ballena


Por todos es conocido que la historia ha nutrido a la literatura desde sus albores y que a su vez ésta última atesora pasajes en espera de que un lector ose descubrirlos. Nunca han sido más acordes estas palabras, pues hoy he de compartir un suceso lejano en el tiempo, así que os invito a un viaje de nostalgia y curiosidad histórica a bordo de un barco ballenero.

Llamadme Ismael…

Moby Dick, la novela estrella del aventurero mil oficios devenido en escritor Herman Melville comienza así la crónica de lo que será gracias a su testarudo capitán, el último viaje del Pequod, este relato considerado como una de las más grandes novelas de todos los tiempos posee un atractivo atemporal que invita a tomar un mínimo equipaje, armarse de valor y hacerse a la mar como desafiando la totalidad de la existencia.

Fotograma de Gregory Peck como el Cap. Ahab

Aye aye Captain (Moby Dick película de 1956)

Entre las muchas partes que le componen a esa novela de aventuras, la presente entrada quiere hacer mención a uno de los momentos más dramáticos de esta obra maestra, el pasaje en donde el inefable Capitán Ahab reúne a su tripulación para ofrecer una onza de oro a quien divise a su némesis: la ballena blanca. Melville describe a la recompensa en el capítulo 99 “El doblón” de la siguiente manera:

Ahora, este doblón era del más puro oro virgen, arrancado en algún sitio del corazón de montes ubérrimos…, aún conservaba su fulgor de Quito. (…), esas nobles monedas de oro de Sudamérica son como medallas del sol y muestras del trópico. En ellas se acuñan, en lujuriante profusión, palmeras, alpacas, volcanes, discos del sol, estrellas, eclípticas, cuernos de la abundancia y ricas banderas ondeantes; el precioso oro parece casi obtener más valor y realzar gloria al pasar por esas fantasiosas Casas de Moneda tan hispánicamente poéticas. El doblón del Pequod era un ejemplo riquísimo de esas cosas. En su canto redondo llevaba las letras: REPÚBLICA DEL ECUADOR: QUITO. De modo que esa brillante moneda procedía de un país situado en el centro del mundo, bajo el gran ecuador, y con su nombre; y se había acuñado a media altura de los Andes, en el inalterado clima que no conoce otoño.

Rodeada por esas letras, se veía la imagen de tres cimas andinas; de una salía una llama; una torre, de otra; de la tercera un gallo cantando…; había un segmento del zodíaco en compartimientos con todos los signos marcados con su cabalística habitual, y el sol, como clave del arco, entrando en el punto equinoccial en Libra…

La moneda descrita con detalle corresponde a la Onza de Oro o moneda de ocho escudos, hoy es conocida entre los coleccionistas como la Moneda de Moby Dick o el Doblón español de Moby Dick, denominación que no es correcta pues dicha especie fue acuñada en la Casa de la moneda de Quito entre los años de 1838 y 1843 cuando el Ecuador ya era una joven nación independiente. Además de que en donde Melville vio un gallo y una llama en realidad posan orgullosos (aunque poco claros y enigmáticos) unos cóndores, símbolos de las tierras de la mitad del mundo. Que el autor norteamericano escogiese esta dicha moneda no es más que una referencia a sus años como marinero, entre los cuales recorrió las costas de Sudamérica visitando puertos como Guayaquil en Ecuador y Paita en el Perú, en donde incluso conoció a Manuela Saénz, la libertadora del Libertador.

Moneda de 8 escudos conocida como Moneda de Moby Dick

Onza de Oro – Moneda 8 escudos (Wikimedia, Clic para ver más grande)

En la gran Pantalla

 

Poster original de la película Moby Dick

Moby Dick (1956)

A pesar de tener dos adaptaciones previas, en la versión de 1956 (protagonizada por Gregory Peck y con guión de Ray Bradbury) se muestra ese preciso instante que quizás para muchos pasó por alto, pero que para mí supuso un momento de inmensa emoción al ver por primera vez en el séptimo arte una referencia a mi pequeño país y que gracias a Youtube comparto para su disfrute:

Escena del Doblón (Pueden ver la película completa)

Seguro de haberlos animado a recorrer los mares del sur en búsqueda de la venganza de Ahab y del destino de Ismael, me despido mientras voy preparando mi equipaje para una escapada necesaria, como siempre sus impresiones y comentarios son bienvenidos.

Ahab y su lucha final con el demonio marino

La obsesión conduce a la destrucción.

Para saber más:

Bibliofagia: “Llamadme Ismael”…

Wikipedia, the free enciclopedia: Moby Dick Coin

Diario El Mercurio: Monedas de la Libertad en el Central

Cabina 14: Ecuador en mundo del Cine

Ecuador Filatélico: La Moneda de Moby Dick

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